La semana pasada estuve en una cafetería con encanto. Salamanca cuanta con algunos establecimientos que dejan huella por su estilo y decoración.
En este caso se trata del Café Studebaker (al principio de Gran Capitán). Ya lo había visto varias veces al pasar, pero nunca había entrado y merece la pena. Parece que estás es una estación de autobuses de época. Con un impoluto vehículo Studebaker reconvertido a la vez en un coche de línea Salamanca-Zamora y en una cuidada barra de bar (situada donde irían las ventanas laterales.)
Tiene detalles curiosos como las baldosas de la acera y de vehículos.